martes, 18 de febrero de 2014


CHARLAS TÁCTICAS Y MOTIVADORAS: IDEAS GENERALES (I)

Escrito por Félix Carlón en Domingo, 18 Diciembre 2011. Publicado en Táctica

CHARLAS PRE-PARTIDO: MOTIVADOR-ENTRENADOR

La charla pre-partido debería conducirse entre una y dos horas mínimo antes del partido, cuando los jugadores aún están receptivos y no envueltos en la tensión propia de los minutos antes del choque.
Es habitual que conceptos básicos, como fortalezas y debilidades del contrario ya hayan sido abordados durante las sesiones previas, pero los futbolistas son olvidadizos, como todos ante el estrés, y conviene recordarles estas pautas.
Es obvio que el entrenador actual emplea gran parte de su tiempo en comunicarse con sus jugadores, podríamos ampliar esta definición diciendo que además de con estos también con directivos, prensa etc.
Es por ello que se le atribuyen entre otras características las de un buen comunicador,  a las ya conocidas de sabio del fútbol, psicólogo, motivador, líder y un interminable etc, que de darse todas en la misma persona harían de él, un hombre perfecto. No existe.
En cualquier caso convendremos que a la hora de las llamadas “charlas tácticas” es imprescindible poseer rasgos de gran comunicador,  exigible y necesario.
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Introducción
Cuando leemos o escuchamos aquello de “durante la semana preparamos el partido”, la frase es tan sencilla aunque tan llena de sentido tanto como que los profesionales preparamos el siguiente partido durante toda la semana, ensayando movimientos, estrategia, probaturas de jugadores, y otros menesteres.
Una vez conseguida la puesta a punto semanal, nos vemos en uno de los momentos mas complicados a la vez que excitantes para el entrenador.
La charla pre-partido debería conducirse entre una y dos horas mínimo antes del partido, cuando los jugadores aún están receptivos y no envueltos en la tensión propia de los minutos antes del choque. Es habitual que conceptos básicos, como fortalezas y debilidades del contrario ya hayan sido abordadas durante las sesiones previas, pero los futbolistas son olvidadizos, como todos ante el estrés, y conviene recordarles estas pautas.
El principio fundamental del mensaje es “sea positivo”, transmita a sus jugadores seguridad, por supuesto evite cualquier ápice de duda, de temor, aunque lo tenga, es usted entrenador y en su sueldo entra el confiar en sus jugadores, de otro modo es usted un entrenador pre-cesado.
Recordar las virtudes del rival sin mostrarse inferior es un principio fundamental, argumentar a sus futbolistas que haciendo las cosas bien y según lo planeado puede llevarles al triunfo.
Siéntese al lado de cada uno de los jugadores mientras estos se cambian, se vendan o están en la mesa de masajes, transmítales confianza, asegúrese de que entienden perfectamente su rol, sus obligaciones y hágales sentirse importantes.
Logré que sus jugadores participen en la conversación, que pregunten, haga usted preguntas confirmativas para asegurarse de que todo quedó claro, utilice papel tipo póster para los gráficos y cuélguelos por todo el vestuario.
Reúna también a los jugadores por líneas y hable de esa forma en grupos con ellos, que sientan que son una unidad dentro de un todo.
Pida a su equipo técnico (segundo entrenador, preparador físico etc) que colaboren hablando con los jugadores y sobretodo detectando posibles temores, angustia, ansiedad, desmotivación o cualquier elemento adverso, consiga así mismo que los suplentes sean los primeros en transmitir confianza mas que enfado y decepción.
Como último punto recuerde que esta charla de forma global no debería durar mas de 40 minutos, a partir de ahí los artistas empiezan a dispersarse y ausentar su atención de la sesión.
Tenga presente el ya mas que conocido axioma de :
Si quieres que sucedan cosas diferentes deja de hacer siempre lo mismo.

Charla motivadora.
Frecuentemente los entrenadores se equivocan planteando las charlas motivadoras bien por falta de convicción bien por falta de ideas, aún recuerdo frases de jugadores refiriéndose a sus entrenadores como “estaba cagado antes de los partidos” o “no paraba de dar vueltas en el vestuario”.
A menudo los entrenadores dan charlas motivadoras repetitivas, iguales semana tras semana, puede parecer sorprendente en un mundo donde hay que vender ideas, pero no por ello menos cierto. Consecuentemente la charla motivadora se convierte en la “brasa” de cada semana, los jugadores ponen “el piloto automático” y la motivación desaparece. Para ser efectiva pues, el contenido, los medios (recortes de prensa, mensajes escritos en la pared, música, expresiones corporales) deben aportar frescura, deben resultar estimulantes para los jugadores y adaptadas al estado moral que atraviesa el equipo en ese momento, obviamente el medio es diferente para un equipo en racha ganadora que para otro en el lado opuesto.
Ante todo muéstrese confiado recuerde a sus jugadores sus virtudes no sus defectos (sea positivo), ejemplo: “cuidado con los centros al área, somos mas bajos que ellos” este es el mensaje equivocado, el correcto podría ser “sí estamos atentos no tendremos problemas en el juego aéreo”, sí realmente sus jugadores son bajos, ya no van a crecer en los minutos que quedan para el inicio, mejor que confié en lo que tiene y no que los jugadores vivan un drama de ansiedad en cada balón centrado por alto.
En resumen, los jugadores están muy vulnerables y son muy susceptibles antes del inicio del partido, sea positivo¡¡¡¡mejores o peores son lo mejor que tiene, ahora solo queda que obtenga todo lo que ellos pueden dar, recuerde que su actitud y sus palabras son las de “el líder” del equipo, el guía del grupo, transmita seriedad y profesionalidad a la vez que confianza.

TÁCTICA: PRINCIPIOS OFENSIVOS EN FÚTBOL: AMPLITUD

Escrito por Félix Carlón en Domingo, 14 Julio 2013. Publicado en Táctica

TRABAJO TÁCTICO OFENSIVO, EXPLICACIÓN Y ENTRENAMIENTO

TÁCTICA: PRINCIPIOS OFENSIVOS EN FÚTBOL: AMPLITUD
Principios tácticos ofensivos: AMPLITUD
Táctica. Evitar la superioridad numérica de los defensores, mediante cambios de orientación, pases verticales fluidos y siempre manteniendo al menos un jugador abierto en la banda contraria donde se está jugando el balón. Doble objetivo:
  • Estar habilitados para un cambio de orientación rápido.
  • Obligar a la defensa contraria a bascular rápidamente y por tanto provocar desequilibrios tácticos.

La ineficaz pertenencia

por  el 11 febrero, 2014 • 16:46
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En el constante intento por acomodar la retina y las entrañas ante ciertos excesos mundanos, estamos conviviendo con una serie de cuestiones que son noticia en torno a lo que algunos entienden como un premio o un reconocimiento, por no hablar de estilos de liderazgo, ya sea con pizarra en mano o con corbata y calculadora. Debates, ya sabemos, los que se quieran; tantos como formas de entender o necesidades de interpretar. 
En absoluto ese es el objeto de esta reflexión, pero sí la excusa para abrir la puerta de par en par y airear ciertas cuestiones. Oxigenar no solo es sinónimo de vida, sino que debiera ser un infinitivo que ejerciera en nuestras vidas de brújula.
Por todo ello, más que nunca pienso que sería oportuno debatir sobre ciertas actitudes en torno a las personas que se relacionan con el deporte y también con el fútbol, aunque demasiadas veces parezca por propios y extraños que aquel tiene de deporte lo justo.
Precisamente por eso creo que reconocer que no somos, sino que estamos siendo me sitúa ante la pregunta de si dicha disyuntiva se trata de una condición innata o una herramienta y si se tiene en cuenta su optimización o una vez más dejamos que se nos escape el agua entre los dedos en medio del desierto.
No sería coherente decantarme por una de estas opciones sin contextualizarlas, aunque lo cierto es que llama poderosamente mi atención la cantidad de energía y recursos que empleamos, es más, diría que desgastamos los seres humanos, en lo que denomino reafirmación de la evidencia, aunque también sabemos que no hay más ciego que el que no quiere ver. O dicho de otro modo: la necesidad que parecen mostrar más de cuatro de recordarse recordando quiénes son. 
Son, somos, pertenecemos, soy, eres… palabras que se difuminan cual estela en el firmamento con tan solo pronunciarlas, ya que antes de dejar pasar por la comisura de los labios el último sonido que las componen, cambian su estado.
¿Por qué empeñarnos entonces por competir zafiamente usando la herramienta de la exclusión? ¿No nos damos cuenta que es un arma de doble filo con efectos anestésicos sobre el cerebro?
Los seres humanos, cada vez con aparente menos porcentaje de lo segundo, y ante la paradoja de disponer de un mayor acercamiento al conocimiento, seguimos compitiendo por mantener la estirpe, la casta y el poderío que se supone infunde la pertenencia.
Esta actitud estática de esperar que los demás reconozcan en nosotros lo que somos es directamente proporcional al grado de desuso que hacemos de nuestra plasticidad cerebral. He ahí la cuestión que deseo resaltar. Nos olvidamos constantemente que tenemos la posibilidad de realizar auditorías emocionales que nos devuelvan índices de eficacia y productividad emocional, por tanto, de cambio, de aprendizaje.
Ya conocen mi empeño por acercar el gran olvidado a la estratosfera deportiva. Es el más fiel compañero de viaje, el que no falla, aunque nos recuerde por más que lo ignoremos que no solo está, sino que existe y se manifiesta en cada gesto que articulamos, en cada palabra que emitimos y en cada silencio que acomodamos. Él es así, capaz de dar y estar dispuesto a recibir como máxima expresión de su razón.
Él, el cerebro, no solo es el origen y el fin, sino que es el medio. Y quiero centrarme en esta ocasión en ese aspecto. Pese a ser demasiado ignorado, es el más inteligente de todos. Si le das combustible del bueno, te devuelve crecimiento y aprendizaje, satisfacción y alegría, luz y perspectiva. Si le das del malo, te da peor porque te deja solo ante el peligro y la espesa cortina de humo que rodea a los que solo poseen como baluarte el fallo ajeno, la ignorancia, el despotismo, la suerte o lo arbitrario.
Recordemos que el cerebro modula y modela y no olvidemos que en el modelo residen las claves para que las personas reaccionemos y actuemos en un sentido u otro. Alejados o cercanos, generosos o egoístas, crápulas u honestos. El modelo y los valores que de él emergen van a dar forma al estilo de tantas y tantas personas que directa o indirectamente se calzan las botas coherentes con lo que son y quieren ser. Porque eso de ser, además de cobrar entidad alfanumérica en nuestro documento de identidad, miren ustedes, poco más… que son y quieren ser. 
¿Qué pasa con lo que queremos ser? Ese es el verdadero juego cuando de jugar se trata. Porquelo demás, y en ese inespecífico término incluyo a factores que al parecer forman parte de un supuesto precio que hay que pagar cuando de fútbol se habla, supongo que hay que ubicarlo en el particular espacio que cada cual considere o pueda.
La intencionalidad emocional es un rasgo imprescindible cuando de aprendizaje se trata. Aprendizaje, por supuesto, incluyendo los distintos elementos del mismo: los potenciales aprendedores que todos somos y los que guían dicho aprendizaje. Pero de cómo nos manejemos ahí dependerá que él nos dé lo mejor de nosotros mismos y nos permita estar receptivos a lo mejor que nos rodea.   
Si no nos rodeamos de cerebros capaces de generar respuestas más allá de las absurdas pertenencias, si nos quedamos con la suerte disfrazada de excusa, mejor borramos el sapiens alhomo. Por tanto, no nos vendamos como no estamos siendo. Esa es la cuestión.
Todo esto me inspira, además, pensar en el mensaje que algunos técnicos lanzan cuando son llamados al rescate del navío a la deriva. Por supuesto también ese eco retumba en algunos despachos. Los términos que más se repiten cuantitativamente son, en mi opinión, de falso corte emocional. Esos que conectan con el valor (que no valores), el coraje (que no compromiso), la pertenencia de la que les hablaba (que no profesionalidad)… Perdón, olvidaba la hormona y escudo. Sí, ya saben, la testosterona que al parecer hace milagros cuando es necesario. Y el escudo, que aunque pequeño, hay que ver lo que algunos lo estiran para justificar lo injustificable.
En una competición en la que solo parecen ser unos cuantos y están siendo muchos, me parece infinitamente más atractiva la necesaria humildad de no creer ser, ya que ello nos predispone a comportarnos como seres inteligentes, puesto que no podemos olvidar que de lo que trata es de adaptarnos para cohabitar con la incertidumbre.
* Rosa Mª Coba Sánchez es licenciada en Psicología. Coautora junto con Fran Cervera Villena del libro “El Jugador es lo Importante: la complejidad del ser hunano como verdadera base del juego”.

miércoles, 5 de febrero de 2014

EINSTEIN GUARDIOLA

Einstein del fútbol". Así llamó el diario alemán Bild aPep Guardiola por los espectaculares números delBayern de Múnich, más líder que nunca de la Bundesliga.
Bild repasa lo que es marca registrada de Guardiola: capacidad goleadora, uso de jugadores bajos, mucha posesión,y cantidad de kilómetros corridos por sus futbolistas durante los partidos y la voracidad.

Aquí, las cinco claves del Bayern
1 -Goles
Por ejemplo, el diario Bild destaca los 51 goles que el Bayern marcó hasta la fecha, 11 obra del delantero Mario Mandzukic, como resultado de los 361 tiros al arco efectuados por los jugadores de Pep. Impresionante.
2- EstaturaBild remarca el uso de jugadores de escasa estatura y con gran dominio del balón. El diario dice que el 11 inicial del Bayern tienen una altura promedio de 1,79 metros. Entre los que suelen ser titulares, se destacan Xerdhan Xaqiri (1,69 metros) o el capitán Philipp Lahm y Franck Ribéry (que sólo miden un centímetro más). 
3- Posesión
La posesión de la pelota es también un dato a tener en cuenta. Bild asegura que el conjunto bávaro tiene el balón un 66 por ciento del tiempo en los partidos que disputa, más que nadie en la liga alemana. Además, sabe cómo usar la pelota: tiene una eficacia del 87 por ciento en sus pases.
4- Kilómetros
No sólo tiene control de balón el Bayern. También es el equipo que más kilómetros recorre en cada partido: una media de 65 kilómetros. ¿Quién es el jugador que más corre? El francés Ribéry, con 8,1 kilómetros.
5- Voracidad
Por último, Bild también remarca la voracidad del técnico catalán, que en jornadas anteriores aseguró querer más goles.  "Quiero ver que el juego está en nuestras manos", recuerda el periódico teutón que ha repetido Guardiola en alguna ocasión.